perros

De pronto se sintió lleno de vida. El contacto con el césped, frío y fresco; el lago y los patos con el árbol grande, verde y frondoso, fueron suficiente para animarlo y sentirse parte de la naturaleza. Tan lleno de vida estaba que incluso ensayó un cómico trotecito cuesta arriba como si quisiera comprobar el espléndido funcionamiento de sus meniscos.

El otro, el que lo acompañaba, era aún más extremo. Corría alocadamente como si persiguiera algún animal escurridizo. Después abandonaba su frenética persecución y volvía a caminar junto al del trotecito. A ratos los dos estaban con la lengua afuera.

Por momentos el uno se adelantaba varios metros como si estuviera reconociendo el camino para que el otro que viene detrás no tenga problemas. Se adelantaba y lo esperaba, él llegaba y volvían a caminar uno a lado del otro. Parecían un equipo.

Se encontraron con otros que descansaban a la sombra de un árbol. Se olisquearon, detuvieron un poco el movimiento de sus cuerpos. El más extremo de los dos empezó a olerle el trasero a una de ellas. Ella hizo lo mismo.

El de los meniscos, pasó su lengua por los dientes, como si quisiera mostrar sus nuevos y filosos caninos.

Está un buen día para salir al parque, no?
Le dijo, mientras le metía el hocico en la cara. Baboso.

El otro se dio media vuelta como ofreciéndose y mostrando cierta sociabilidad, se sentó y le respondió:

Si, la mejor manera de descansar del stress y el trabajo.

El extremo ya estaba dando vueltas alrededor de la más peluda de los que tomaban sombra, como si quisiera follarla ese mismo instante. La peluda, nerviosa, miraba al otro sentado como preguntándole qué mierda le pasa a éste.

Cuando por fin parecían irse. El de los meniscos no pudo resistirse a la tentación de meterle el hocico en el trasero y hacer un último reconocimiento, el decisivo, el que podría continuar el primitivo encuentro animal.

En qué trabajas? Le gruñó.

Entonces recibió un ladrido y un mordisco tal en la cola, que tuvo que metérsela entre las piernas y llamar pronto a su mascota que había prácticamente seducido a la french puddle vestida como niño, con gorrito, combinación y todo.

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