odiate por piedad

Esto que ves aquí, vacío
no es casualidad.
Acá todo es deliberado.

Este que ves acá es trabajo refinado
que ha mutilado llagas, cicatrices
que te ha extirpado.

Por eso me ves brillante,
sano,
casi feliz.

Pero nada.

Si no estás acá es porque trabajo en eso.
Intento salvarme, en cada ráfaga, en cada recuerdo.
Así me mantengo en pie, a duras penas.
Para que mis rodillas no se rompan en media plaza,
para que mis lágrimas secas no me delaten
y la caída no dure más que un sollozo.
Para que el suelo me detenga en el descenso.

Pero a veces cuando duermo, entras, todavía.
y aunque la puerta ya no se me queda abierta
le cambié la clave al ingreso para que ya nunca llegues

sin avisar.

Comentarios

diegoncia ha dicho que…
te escondes luego de asustar a los otros no...
lindo, lindo està
Anónimo ha dicho que…
Sii, excelenteeeee!
Anónimo ha dicho que…
Ay no me canso de leer este poema.. :( tan tuyo!

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